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¡Bienvenidos/as de nuevo!

Ya estoy de nuevo por aquí, esta vez os traigo una receta salada que ya hacía tiempo que no os traía ninguna y, es que, últimamente, me ha dado mucho por el dulce, aunque intento controlarme y comer poca cantidad y que sea lo más saludable posible.

Esto lo digo hoy, pero mañana va a caer un cheesecake de esos que quita el hipo; no tengo remedio…

Tengo que confesar que no me gusta nada el cheesecake, y ya os digo que no es culpa del queso, que soy como un ratoncito. Creo que la culpa es de la textura y es que tengo un verdadero trauma con las texturas que son tipo flan.

 

De pequeña me horrorizaba el flan y un día en el colegio como no quería comerlo me obligaron a comerme 4; podéis imaginaros que el final no fue precisamente feliz. Así que desde entonces no puedo ni verlos y, las tartas con texturas que se parecen al flan no puedo ni probarlas. He ahí mi problema con el cheesecake y es que la mayoría tienen una textura de ese estilo, así que los preparo pero no puedo ni probarlos.

 

Pero el cheesecake japonés, que es pura esponjosidad, espero que sea la solución a todos mis problemas. Ya hace tiempo que los veo en un montón de Blogs y, mi adorada Marta de Delicious Martha preparó uno ya hace un tiempo que me dejó babeando y ahora Cristina de Un Pedacito de Cielo me lo ha vuelto a recordar y, claro le tenía que poner remedio. Así que, si mañana no pasa nada va a caer un cheesecake japonés que, espero ponga remedio a mi aversión al cheesecake; ya os contaré.

Hablando de recetas que voy a hacer, estoy mejorando mi masa de pizza sin gluten y espero poder enseñárosla pronto.

Por cierto, ¿qué os parece la nueva web? La verdad es que me ha costado lo suyo el cambio al nuevo servidor, pero ya hacía tiempo que quería hacerlo, porque Blogspot cada vez era más limitado y me daba menos opciones de personalización. WordPress en cambio ofrece más opciones y las apariencia encuentro que es mucho más actual.

Lo más complicado ha sido migrar todas las entradas e intentar que los textos queden igual, aunque aún estoy en ello. También me falta acabar de personalizar la pagina principal, pero poco a poco voy haciéndolo y en breve estará terminado.

Volviendo a la receta que os traigo, no tenía previsto hacerla, de hecho me surgió la idea un día que fui a comprar y vi estos calabacines redondos. La receta es un poco elaborada, pero muy fácil de hacer y queda muy bien si tenéis invitados o para una cena especial con vuestra pareja.

A continuación os indico los ingredientes que necesitaréis:

 

  • 4 calabacines redondosCalabacines rellenos4
  • 120 gr de cebolla
  • 140 gr de pimiento rojo
  • 80 gr de zanahoria
  • 110 gr de carne picada de cerdo
  • 110 gr de carne picada de ternera
  • 200 gr de tomate frito (si es casero mucho mejor)
  • Orégano
  • Ajo en polvo
  • Pimienta negra
  • Albahaca
  • Perejil
  • Pimentón Picante
  • Sal
  • Queso rallado

Y ahora vamos con la elaboración.

Lo primero que tenemos que hacer es poner a precalentar el horno a 170 grados con calor arriba y abajo.

Lavamos los calabacines bien y hacemos un corte en la parte superior, por debajo del tallo, que reservaremos para taparlos después. Vaciamos los calabacines con cuidado de no romperlos. Cortamos el interior del calabacín que habíamos vaciado en pequeños cubos.

Cortamos el resto de verduras en cubos.

En una sartén a fuego medio ponemos un chorrito de aceite de oliva y añadimos la cebolla y la pochamos. Una vez pochada la cebolla, añadimos el pimiento y la zanahoria y sofreímos durante unos 5 minutos sin dejar de remover.

Calabacines rellenos5

Añadimos la carne picada y sofreímos hasta que comience a dorarse un poco, momento en el que añadimos el tomate y sazonamos al gusto con las especias. Sofreímos todo durante unos 10 minutos y reservamos.

Ahora solo nos quedara rellenar los calabacines con el sofrito que hemos preparado y los volveremos a tapar con la parte del tallo que habíamos reservado.

Envolvemos los calabacines en papel de plata con cuidado y los introducimos al horno en una bandeja. Hay que dejarlos cocinar durante 40 minutos para que el calabacín quedé bien tierno.

Pasado el tiempo, retiráis la tapa del tallo y ponéis un poco de queso rallado y lo gratináis 5 minutos.

Y ya estará listo, los podéis servir con la tapa del tallo para que queden mas vistosos.

¡Espero que os guste y os animéis a probarlas!

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BoniaPancakes de boniato10

¡Buenos días/tardes/noches!

Ya de nuevo por aquí, al final antes de lo que esperaba y, es que a veces consigo poner un poco en orden mi vida para encontrar momentos y ponerme a escribir un rato.

Últimamente, estoy intentando poner un poco de orden en mi vida y en casa; estoy leyéndome “La magia del orden” de Marie Kondo y la verdad es que poco a poco va haciendo mella. No me considero la persona más desordenada del mundo para nada, pero me cuesta horrores organizarme y es que quiero llegar siempre a demasiadas cosas, pero las horas del día son finitas y me cuesta poner prioridades.

Pancakes de boniato

¿A vosotros os pasa lo mismo? A mi me da auténtica envidia la gente queconsigue conciliar y hacer muchas cosas sin parecer estresados. Porque siendo realista, mis días comienzan muy pronto y al final del día he hecho mil cosas, pero me da la sensación de que mi día va a cámara súper acelerada siempre; y es que no me doy cuenta y ya son las 8 de la noche y tengo mil cosas que hacer.

He intentado mil veces organizarme de diferentes maneras, pero al final el caos del día a día, hace que todos los intentos se queden atrás en poco tiempo, cuando la urgencia de algunas cosas hace que me olvide de “mi orden” y consigue que vuelva el caos.

Una de las últimas veces que conseguí desconectar un poco y, simplemente, disfrutar fue en el viaje a Estados Unidos, donde lo único que me importaba era disfrutar del viaje, de mi pareja y de la comida, no nos vamos a engañar. Disfruté como nunca en ese viaje; quizá no fue el viaje de mis sueños, pero consiguió que me evadiera por unos días del estrés diario, de las preocupaciones… porque hoy en día el estrés, los plazos, las obligaciones son nuestro día a día ¿no creéis?

Por todo eso, en mi día a día intento buscar momentos que me ayuden a desconectar, uno de ellos es el deporte, acostumbro a ir unos 4 o 5 días al gimnasio o a correr, lo que me ayuda a desconectar muchísimo. También me relaja muchísimo hacer fotografías y, es que he descubierto en la Fotografía una auténtica vía de escape. Y, otra de mis pasiones, como imaginaréis es la cocina, porque me puedo llegar a pasar horas y horas sin cansarme.

Y a vosotros ¿qué os relaja y os ayuda a evadiros del estrés del día a día?

Volviendo al tema central del Blog, hoy sigo en la línea de mis propuestas de desayuno saludable y os traigo una receta de Pancakes de Boniato o Batata con una crema de chocolate y aguacate, para que pequéis sin que os duela.

¿Os apuntáis a probarlos?

A continuación os indico los ingredientes que necesitaréis para los pancakes:

  • 120 ml de lechePancakes de boniato8
  • 130 gr de claras (aproximadamente 4)
  • 140 gr de puré de boniato o batata
  • 5 cucharadas de copos de avena
  • 1 cucharadade miel

Y, para la crema de chocolate necesitaréis:

  • 220 gr de aguacate
  • 6 cucharadas de leche
  • 2 cucharaditas de avellana en pasta (opcional)
  • 2 cucharadas de chocolate en polvo
  • 1 cucharadita de aceite de coco
  • 2 cucharaditas de azúcar

Y ahora vamos con la elaboración.

Lo primero vamos a hacer es dejar preparada la crema de chocolate; para ello, comenzaremos haciendo un puré con el aguacate, ayudándonos de un tenedor. Una vez tengamos el puré añadiremos el resto de ingredientes y mezclaremos bien hasta tener una crema homogénea y la reservamos.

Ahora vamos a ponernos con los pancakes y, para preparar la masa sólo tenemos que introducir todos los ingredientes en un vaso de Minipimer o picadora y batirlo bien hasta tener una masa homogénea y ya la tendremos lista.

Ponemos a calentar una sartén antiadherente a fuego medio, untamos la sartén con un poco de aceite y pondremos un cucharón de la masa de pancakes, sin extender mucho para que nos queden bien gorditas. Hay que hacerlas aproximadamente un minuto y medio por cada lado; yo suelo ir comprobando cuando se comienzan a despegar de la sartén y les doy la vuelta, entonces.

Repetiremos hasta acabar toda la masa de pancakes. Si queréis que se mantengan calientes todas, podéis ir apilándolas para que no se enfríen.

Y ya solo os quedará disfrutarlos acompañados de un poco de crema de chocolate.

¡Espero que os guste y os animéis a probarlas!

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Mrs Drama y las galletas sin las que no podréis vivir



¡Buenos días/tardes/noches!

Vuelvo de nuevo por aquí, la verdad es que cada vez menos a menudo de lo que querría, pero al final hay que poner prioridades y cada vez disfruto más editando fotos y, por lo tanto, tengo menos tiempo para escribir por aquí.
Tengo muchas recetas preparadas para compartir con vosotros y muchas cosas que contaros, pero cuando me pongo a escribirlas, no me salen las palabras; no es que me haya quedado muda ni nada, pero supongo que a veces, simplemente, no encuentro la “inspiración” para ponerme a ello. Este post creo que es la tercera vez que lo comienzo y no sé si será la definitiva.
No sé si será cosa de musas o qué, pero por falta de ganas no será y, es que cada vez disfruto más preparando recetas, con sus fotos y probando cosas nuevas. Pero el Blog, parece que ha perdido impulso, hay poco feed y me desanima un poco, la verdad.
Imagino que es sólo una racha, porque ya os digo que por falta de interés y ganas no será; ya que aunque me encanta Instagram, el Blog siempre será por dónde empecé y espero continuar durante mucho tiempo.

Este post está tomando un aire un poco melancólico y no es mi intención, así que cambiando de tercio, hoy os traigo una nueva opción de desayuno saludable y facilísimo de hacer,  ¡lo prometo!. Se trata de unas galletas de avena y plátano con pepitas de chocolate.  Se hacen en un momento y no pueden ser más sanas y ricas. Podéis sustituir el chocolate por algún fruto seco o evitarlo, pero a mi me encantan con chocolate, que le vamos a hacer.
A continuación os indico los ingredientes que necesitaréis, que como veréis son muy pocos:
v 300 gr de plátano bien maduro (aproximadamente 2 plátanos)
v 30 gr de copos de avena
v 1 cucharadita de aceite de coco
v 15 gr de coco deshidratado (opcional)
v 60 gr de pepitas de chocolate
Y ahora vamos con la elaboración.
Lo primero que tenemos que hacer es poner a precalentar el horno a 170 grados con calor arriba y
abajo.
Ahora vamos a preparar la masa, chafamos el plátano con un tenedor hasta que tengamos un puré, y añadimos los copos de avena, el aceite de coco un poco templado para que esté líquido y el coco deshidratado, y mezclamos bien con una espátula. Añadimos a la mezcla el chocolate y volvemos a mezclar hasta que quede integrado.
Preparamos la bandeja para el horno cubierta con papel para horno y vamos haciendo bolitas con la masa, procurando dejarlas un poco separadas. Chafamos un poco las bolitas, para que nos queden un poco más planas las galletas e introducimos la bandeja al horno, que habíamos precalentado.
Tardan en hacerse aproximadamente unos 12 minutos, pero lo mejor es que lo vayáis vigilando y las saquéis cuando veáis que se van dorando los bordes.
Una vez listas, las sacaremos con cuidado de la bandeja y las depositaremos sobre una rejilla para que se enfríen completamente.
Ya veis que son facilísimas de hacer y duran unos cuantos días perfectas si las guardáis herméticamente. Son perfectas para un desayuno o para picar entre horas.

¡Espero que os guste y os animéis a probarlas!


Los Minions y sus adicciones – Banana Bread



Me lo he tomado en serio y ya estoy de vuelta de nuevo por aquí; ya os dije que tenía unas cuantas recetas en el tintero.

Supongo que os estaréis haciendo cruces con el nombre del post de hoy, pero no me podía parecer más acertado, más tarde ataréis cabos y los entenderéis. Pero antes de contaros el porqué del post, quería explicaros uno de los motivos de mi ausencia de estas semanas.
Uno de los motivos, fue que por fin pudimos hacer uno de los viajes que queríamos hacer hace tiempo ya. Llevábamos varios años posponiendo viajes por varios motivos y ya íbamos necesitando hacer uno, para cambiar de aires y descansar unos días; no fue nuestra luna de miel deseada, pero para haberlo planeado en menos de 3 semanas no nos podemos quejar de cómo fue.
Si habéis visto mi Instagram últimamente, ya sabréis dónde estuvimos, pero para los que no lo visteis, estuvimos en la costa Oeste de USA, en Los Angeles, San Francisco, Las Vegas y el El Gran Cañón del Colorado. 

A mi me llama muchísimo USA, y ya habíamos estado en Nueva York y Boston, pero nos quedaba ver algo al menos de la costa Oeste y California nos llamaba mucho, a mi sobre todo.
Lo cierto, es que a principios de Noviembre no teníamos ni previsto hacer un viaje, pero un día me puse a mirar por casualidad vuelos a Los Angeles, para ver por cuanto salía; y cual fue mi sorpresa, al ver que había vuelos por 1000 euros ida y vuelta los dos para el puente de diciembre, y me quedé alucinando. Se lo conté a mi marido y comenzamos a hacer números y nos pareció una de esas oportunidades que no se pueden dejar pasar.  Por temas varios, nos parecía complicado hacer un viaje en pleno diciembre tantos días, pero a veces hay que arriesgarse y la verdad es que ya lo necesitábamos, así que nos liamos la manta a la cabeza y nos lanzamos.

En menos de 3 semanas planificamos y reservamos todo el viaje, sin tener ninguna certeza de que fuera a salir bien y, es que nos gusta planificar bien los viajes, con tiempo e intentando evitar siempre imprevistos. La verdad es que al final el viaje salió genial, ni nosotros nos lo creíamos.

En próximos post os iré contando el viaje, por no extenderme mucho aquí.
Todo este rollo para explicaros el porqué del post, que imagino que aún no tenéis ni idea de a qué viene.
El caso es que una de las paradas que hicimos en el viaje fue para visitar Universal Studios. Me hacía muchísima ilusión visitar el parque y ver los sets de rodaje y con suerte algún famoso, cosa que no sucedió… Pasamos un día en el parque, llegamos el día de antes y dormimos en un hotel cercano, para estar a primera hora cuando abrieran, ya que esperábamos que hubiera colas.

Nada más entrar, fuimos a la parte de Harry Potter, que es una pasada la ambientación que han montado. Una de las pegas que le pongo al parque, si se puede considerar pega, es que no es muy grande, acostumbrada a Port Aventura, es bastante pequeño y al ser pequeño la mayoría de atracciones son en 3D. Aún así, en mi opinión vale la pena visitarlo, sobre todo si vais con niños, les encantará.
Después de Harry Potter, nos fuimos a la zona de los Simpsons, que es como estar metida en la serie, si sois fans de la serie, os encantará. Después fuimos al tour por los estudios, que está muy entretenido e interesante, a parte de divertido.  Hay varias atracciones en medio del Tour, que están muy conseguidas y, además pasas por varios sets que os sonaran de algunas películas y series.
Después del Tour, nos fuimos a ver el espectáculo de efectos especiales, que nos gustó muchísimo, esta curioso ver como se hacían algunos efectos especiales y a los especialistas, además cogen a varias personas del público para participar y es muy divertido.
Luego fuimos a ver el espectáculo que hacen los animales de las películas, está muy entretenido y divertido, los niños que había se lo pasaron pipa, y yo también, no lo voy a negar.
Más tarde ya fuimos a la zona de Jurassic Park, The Mommy y Transformers, aquí la ambientación no es tan espectacular, pero las atracciones están bien.
Dejamos para el final la zona de Walking Dead y los Minions. La atracción de The Walking Dead es el clásico Túnel del Terror, muy bien ambientado eso sí; yo aquí no lo pasé muy bien, ya que a mi no me van mucho ni las pelis de terror ni los túneles del terror, que le vamos a hacer.
Por último, fuimos a la atracción de los Minions, que es donde más cola hicimos, con diferencia. Pero, no podía irme de allí sin probar la atracción, porque me encantan los Minions, me parto con ellos. En la atracción “te transforman” en uno de ellos y tienes, como ellos, devoción por las Bananas, como sabréis; de ahí el título del post.
Después de la chapa que os he metido y es que creo que con diferencia, es el post más largo que he escrito; y, en honor a los Minions y sus bananas, hoy os traigo la receta para hacer este riquísimo Banana Bread, que además es sin gluten! Os dejo a continuación los ingredientes que necesitaréis:
·      3 plátanos bien maduros
·      2 huevos
·      4 cucharadas de aceite de coco
·      100 gr de azúcar moreno
·      40 gr de harina de maíz
·      40 gr de trigo sarraceno
·      130 gr de harina de arroz
·      1 cucharadita de vainilla en pasta
·      1 cucharada de levadura
·      60 gr de gotas de chocolate negro
·      1 puñado de copos de avena (opcional)
Y, ahora vamos con la elaboración. Lo primero que tenéis que hacer es poner a precalentar el horno a 170 grados con calor arriba y abajo, sin ventilador.
Después cogeremos y batiremos los huevos hasta que doblen su volumen y reservamos.
En otro bol, chafaremos los plátanos con un tenedor hasta que tengamos un puré; por eso es importante que sean maduros, ya que nos facilita mucho este paso. A mi me gusta encontrarme con algún tropezón de plátano, así que suelo reservar medio plátano y lo corto en laminas pequeñas; pero si os gusta una masa mas uniforme, saltaros este paso.

Una vez tengamos listos los plátanos los mezclaremos con los huevos, el aceite de coco (templado), el azúcar y la vainilla, y lo mezclamos todo hasta conseguir una masa homogénea.

Tamizamos las harinas y la levadura y las vamos integrando, poco a poco en la masa anterior, hasta que estén completamente integradas.
Añadimos a la masa las gotas de chocolate y mezclamos bien.
Preparamos el molde que vayamos a utilizar, con spray antiadherente o un poco de mantequilla y lo cubrimos con papel vegetal.
Introducimos la mezcla en el molde y por encima le ponemos un puñado de copos de avena y gotas de chocolate. Taparemos la parte superior con papel de plata, al principio, para evitar que se nos tueste mucho.
Introducimos en el horno durante unos 30 minutos, aproximadamente. Cuando pasen unos 20 minutos, sacaremos el papel de plata, para que se dore la parte superior y dejaremos que se acabe de hacer; hasta que al pinchar un palillo, éste salga limpio.
Una vez listo, lo dejaremos enfriar 15 minutos en el molde y luego lo desmoldaremos y lo dejaremos enfriar completamente sobre una rejilla.
Y ya lo tendremos listo, ya veis que es facilito de hacer y doy fe de que está riquísimo.
¡Espero que os guste y os animéis a probarlo!

Granola, la vuelta y otros rollos

Feliz año a todos/as!

Mi ausencia ha sido larguísima, no tengo excusa, pero puedo aseguraros que no ha sido por falta de ganas, que tenía muchísimas, sino que ha sido un conjunto de circunstancias que me han impedido ponerme al día.
Por Instagram he estado más activa y es que como ya os he contado varias veces, me encanta, me pasaría horas cotilleándolo. Si no me seguís aún por ahí al margen izquierdo en la página principal del Blog tenéis mis últimas fotografías y mi cuenta, por si os interesa. El caso es que me he enganchado mucho y estoy en contacto con bastantes foodbloggers que me encantan. También he creado un “evento” cada viernes y es que los viernes son mi día favorito de la semana, y como no podía ser de otra forma, los he autoproclamado #chocolatefriday, y es que  no hay mejor manera de celebrar que es viernes que con chocolate ¿no creéis? Así que cada viernes os comparto una receta con el ingrediente obligatorio del chocolate. ¿Os apuntáis conmigo a celebrar los #chocolatefriday? Si lo hacéis etiquetarme, que me encantará ver vuestras fotos y recetas!
Os tengo que explicar mil cosas que han pasado en mi ausencia, pero poco a poco os iré poniendo al día.
Tengo unas cuantas recetas para compartiros, unas cuantas de ellas son opciones para desayunos healthy, pero no por ello menos buenos; hoy os traigo una de estas opciones y, es que después de estas fiestas toca hacer un poco de bondad y prepararse ya para la #operaciontriquini que yo a la biquini ya no llegó… jajaja
Como os decía, tengo preparadas varias recetas muy facilitas de desayunos, todas ellas las podéis dejar preparadas el día de antes, por si vais con prisas y, es que no hay excusas para desayunar como un rey aunque se vaya justo de tiempo, sino ya me lo diréis.
Voy a dejar de daros la lata y os dejo con esta receta de Granola casera que está riquísima.
A continuación os indico los ingredientes, que ya veréis que son muchos y bastante cantidades, pero es que a mi me gusta dejarme unos cuantos botes preparados para que me dure unos cuantos días. Si no os gusta alguno de los ingredientes podéis modificarlo fácilmente por otro (incluso los copos de avena, que podéis modificarlos por otro tipo de copos).
·      200 gr de copos de avena (cuidado si sois celíacos y es que la mayoría de marcas contienen trazas de gluten, pese a que la avena no tiene gluten)
·      40 gr de nueces pecanas
·      30 gr de nueces
·      30 gr de avellanas
·      30 gr de almendras laminadas
·      20 gr de piñones
·      40 gr de pasas sultanas
·      20 gr de coco deshidratado
·      1 cucharada de sésamo
·      1 cucharada de chía
·      20 gr de pipas de calabaza
·      60 gr de miel o sirope de ágave (opción vegana)

A parte de los frutos secos que he puesto también podríais añadirle otros diferentes y también otras frutas deshidratadas, como melocotón o frutos secos, luego os explico cuándo tenéis que ponerlos.
Lo primero que vamos a hacer es poner a precalentar el horno con calor arriba y abajo a 150 grados.
Ahora vamos a preparar la mezcla. Si los frutos secos no los queréis enteros los podéis partir un poco, sino los podéis poner enteros.
En un bol mezclaremos todos los ingredientes, y luego añadiremos la miel o sirope de ágave y mezclaremos bien. La mezcla queda dulzona, así que podéis poner más o menos cantidad en función de lo dulce que os guste.
Si queréis poner algún fruto deshidratado o similar no lo mezcléis al principio, hay que ponerlo cuando saquéis la granola del horno.
Una vez tengamos todo mezclamos, cubrimos una bandeja para horno con papel de horno y ponemos la mezcla encima bien extendida. Introducimos la bandeja en el horno que hemos calentado previamente durante 10 minutos, aproximadamente, hasta que la mezcla se comience a dorar. Tenéis que ir vigilándola e ir moviéndola para que no se queme.
Una vez lista, tenéis que dejarla enfriar, completamente. Si queréis poner algún fruto deshidratado tenéis que mezclarlos nada más salir del horno.
Una vez fría la granola la podéis guardar en varios botes herméticos, porque se conserva crujiente bastante tiempo.
Podéis tomarlo con un yogur, con smoothie o incluso ponerlo en una crema de verduras para darle un toque crunchi.

¡Espero que os guste y os animéis a probarla!

La salsa sin la que no podréis vivir: Pesto alla genovese



¡Buenas tardes!

Ya estoy de nuevo por aquí, esta semana un poco más tarde de lo que hubiera querido, pero he tenido poco tiempo durante la semana para ponerme a escribiros el post. De hecho, mientras escribo esto estoy con el teléfono en altavoz con servicios de atención al cliente varios, esperando a que se dignen a atenderme; y es que, no sé vosotros pero yo odio tener que llamar a estos servicios, porque por lo de general pierdo muchísimo tiempo esperando y explicando mis problemas a diestro y siniestro. Total que, como llevo ya un rato a la espera he decidido ponerme con el post, que a este paso acabaré antes de solucionar las llamadas.
Cambiando de tercio, hoy os traigo una receta que os prometía hace unas semanas en otro post y que es mi salsa pesto. Ya sabréis u os habréis dado cuenta que soy una apasionada de la comida italiana y de sus salsas y es que me chiflan las maravillas de su cocina con tan pocos ingredientes muchas veces.
La salsa pesto sin duda es una de mis favoritas y es que me es complicado decidirme por una. Pero si algo me gusta de esta salsa es la facilidad para hacerla y lo rápida que es de hacer y es que no lleva más de 5 minutos hacerla, ¡lo prometo! Además podéis probar a hacerla de diferentes maneras, sustituyendo por ejemplo los piñones por nueces o la albahaca por espinacas… vamos que hay muchas opciones, aunque yo soy fiel a la tradicional.
Con las cantidades que os doy os da para dos platos de pasta tranquilamente, sino más. A mi como veréis me queda bastante espesita, pero es que me gusta así, pero si os gusta más ligera sólo tenéis que añadirle un poco más de aceite.

dad que te da hacerlos desde casa cuando el tiempo te lo permite. mefacillidestarña hay que atrw

Ahora ya sí, os dejo con los ingredientesde esta receta:
v 30 gr de albahaca fresca
v 50 gr de piñones
v 50 gr de queso parmesano rallado
v 110 ml de aceite de oliva virgen extra
v 1 diente de ajo negro
v Una pizca de sal
v La pasta que más os guste, aunque recomiendo unos tallarines o espagueti

Y ahora vamos con la elaboración.

Lo primero que tendremos que hacer es preparar la pasta que hayamos elegido, siguiendo las instrucciones del fabricante en cuanto a tiempos de cocción. Yo, como siempre, os recomiendo que quede al dente, pero eso ya va a gusto.  Una vez lista la pasta, la escurrimos y reservamos caliente.
Ahora vamos a preparar la salsa, para ello lavamos la albahaca. Es muy importante que sea fresca, sino el sabor ni se acerca! Una vez limpia la secamos bien. Introducimos en un baso de batidora, la albahaca, el aceite, el queso parmesano, lo piñones, el ajo y la sal y picamos todo bien hasta que tenga la textura que deseemos; a mi me gusta que no queden picados del todo los piñones, pero como siempre en la variedad está el gusto.
Una vez tengamos la textura deseada ya estará listo para servir con la pasta. Lo podéis acompañar con un poco más de queso parmesano por encima, que el queso nunca sobra!

¡Espero que os guste y os animéis a probarlo!


Una delicia vegana: Pan de calabaza sin gluten



¡Buenos días!
De nuevo estoy por aquí. La verdad es que esta semana quería traeros una receta de crema de avellanas con chocolate que preparé con ocasión del reto que planteó Cocinando con sabores por Instagram con el hashtag:   estosieslacremdelacrem y que llenó Instagram de cremas de cacao con avellanas. Yo llegué tarde al reto, pero no quise dejar pasar la oportunidad de probarlo. El resultado quedó bueno, pero tengo que mejorarlo, así que tendréis que esperar un poco para probarlo.
Como sustituto de la crema de avellanas, os traigo este pan de calabaza que está riquísimo. No tenía

muchas esperanzas puestas en él la verdad, porque los inventos con harinas sin gluten no suelen salirme del todo bien; además para acabar de complicarlo lo hice totalmente vegano, aunque os doy alguna opción para adaptarlo. Así que al final, era todo o nada, o era un éxito o acababa siendo un fracaso estrepitoso y acababa malgastando la calabaza.

Al final el resultado me encantó, la única pega que le pongo es que no subió mucho, pero esta tan tierno y húmedo que se le puede perdonar; y la calabaza y las especias le dan un toque muy otoñal y diferente.
Yo lo tomé tal cual pero podríais acompañarlo con un poco de chocolate fundido por encima o un glaseado, que seguro estará riquísimo. Aunque en nuestra casa no llegó al glaseado. Además lo bueno es que no lleva casi azúcar, porque la calabaza ya es muy dulce de por si.
Me parece que con esto me voy a animar a hacer más recetas veganas, para dar opciones a todos los públicos. Aunque también os digo que no tenéis porque ser veganos para comer esta delicia.
Por otra parte y cambiando de tercio, como ya os anuncié en otra receta, ya estoy en marcha con el curso de fotografía culinaria en La Tallereria y me está encantado, me parece muy útil y estoy aprendiendo muchísimo. Si tenéis oportunidad, echarlo un ojo a sus cursos porque tienen algunos muy interesantes y lo bueno es la facilidad que te da hacerlos desde casa cuando el tiempo te lo permite.
dad que te da hacerlos desde casa cuando el tiempo te lo permite. mefacillidestarña hay que atrw
Ya no me enrollo más y os dejo con los ingredientesde esta receta:
v 210 gr de calabaza asada
v 50 gr de trigo sarraceno
v 50 gr de harina de arroz
v 40 gr de almendra molida
v 90 ml de aceite de coco
v 30 gr de azúcar moreno (opcional)
v 3 cucharadas de sirope de ágave o miel (opción no vegana)
v 1 cucharadita y ½ de levadura Royal
v ½ cucharadita de nuez moscada
v ½ cucharadita de canela
v 15 gr de pipas de calabaza
v 15 gr de piñones
Y ahora vamos con la elaboración.
Lo primero que tenemos que hacer es asar la calabaza, yo la asé pelada con papel de aluminio en el horno a unos 200 grados con calor arriba y abajo hasta que estuvo tierna. Tardó unos 45 minutos, aproximadamente. También podríais hacerla al vapor o al microondas, como prefiráis, lo único que hay que tener en cuenta es que tiene que quedar tierna para después poder hacer un puré. Una vez lista la calabaza, la dejaremos enfriar.
Antes de comenzar a preparar la masa, precalentaremos el horno a 150 grados con calor arriba y abajo.
Una vez tengamos la calabaza lista y fría, la machacamos un poco con un tenedor, hasta conseguir una textura de puré. Una vez tengamos el puré, lo mezclamos con la el sirope de agave, el aceite de coco y el azúcar moreno, hasta tener una textura homogénea.
Por otro lado, mezclaremos el trigo sarraceno, con la harina de arroz, la almendra molida, la levadura, la nuez moscada y la canela y lo tamizaremos todo.
Mezclaremos el puré de calabaza con las harinas poco a poco, para que se integren bien. Una vez tengamos una textura homogénea, incluiremos la mitad de las pipas y piñones y mezclaremos bien.
Por último, nos quedará preparar el molde, yo utilicé uno alargado, pero podéis utilizar el que tengáis por casa, siempre que no sea muy grande, ya que no sale mucha cantidad y sino os quedará más seco. Untaremos el molde con mantequilla o spray antiadherente y le pondremos papel para horno y ya estará listo para verter la masa. Una vez vertida, le pondremos por encima las pipas y piñones que habíamos reservado y listo para ir al horno.
Antes de introducir el molde en el horno, cambiaremos la posición para que solo tengamos calor abajo y pondremos también un recipiente apto para el horno, con agua, así el ambiente del horno será más húmedo con el agua que irá evaporando y el pan nos quedará más jugoso. Una vez listo, introduciremos el molde y dejaremos cocer durante unos 25 minutos, aproximadamente; dependerá un poco del molde que hayáis utilizado, así que lo mejor es ir comprobando con un tenedor si está hecho, pinchando en el centro.
Cuando ya estaba casi hecho lo que hice fue poner el calor arriba para que se tostase un poco y listo.
Ahora ya sólo quedará desmoldar y esperar que temple un poco encima de una rejilla, eso si os resistís al olorcito que deja en toda la casa.
Como os decía antes, lo podéis servir con un poco de chocolate negro fundido por encima que seguro que está riquísimo. Yo me lo comí tal cual acompañado de un té matcha latte, ¡una delicia!

¡Espero que os guste y os animéis a probarlo!


La receta que cayó en el olvido: Tiramisú



¡Buenos días!
Ya estoy de nuevo por aquí, de nuevo con una receta dulce. Hoy os traigo una receta que hace muchísimo que no hacía, que me encanta y no había compartido todavía con vosotros.
Se trata de un Tiramisú, pero no uno cualquiera y es que os traigo una versión sin gluten y 100% artesanal, nada de utilizar bizcochos de soletilla o similares, os enseñaré a prepararlo entero.
Esta receta, como os decía antes, hacía muchísimo que no la preparaba porque antes la hacía en cantidades industriales y al final acabábamos un poco saturados de ella; hasta el punto que mi marido casi ni lo probaba y yo pillaba unos rebotes que pa qué, así que poco a poco me fui olvidando de ella.
Al cabo de unos años, la llevé un día en Nochebuena y triunfó hasta el punto de que no se comieron los turrones y un tío mío, no muy espléndido por lo general, me dijo que era el mejor Tiramisú que había probado, que sabía a café de verdad. Aún no me lo creo.
Aunque pasadas las Navidades, volvió a caer en el olvido la receta. Hasta que hace una semana volví a acordarme de ella, pero no quería que mi marido lo aborreciera otra vez, así que pensé en hacer una versión más pequeña.
Me puse a buscar bizcochitos sin gluten para hacerla, pero era como buscar una aguja en un pajar y es que no encontraba nada que valiera la pena, así que pensé en hacer yo misma un bizcocho y luego cortarlo en pequeñas porciones. El bizcocho quedó riquísimo, ni las migas quedaron y nadie diría que era sin gluten.
Sinceramente, el resultado no pudo ser mejor, estaba igual de rico que lo recordaba o incluso mejor y es que queda mucho más rico con este bizcocho, ya que absorbe mejor el café y queda muy impregnado, una delicia.
Me encantó la idea de presentarlo en vasos, porque cuando lo hacia en una bandeja era todo un problema servirlo y que quedara más o menos presentable, mientras que en los vasos queda muy bonito y listo para comer.
Imaginaros cómo triunfó, que este fin de semana lo he vuelto a hacer, a petición de mi marido!!!
Si después de esto aún no os habéis animado a preparar este Tiramisú, ya no sé qué puedo hacer para convenceros…



Ahora ya sí, os dejo con los ingredientesde esta receta:
·      Para el bizcocho
v 3 huevos
v 80 gr de azúcar blanco
v 1 cucharadita de vainilla en pasta
v 20 gr harina de maíz
v 60 gr de harina de arroz

·      Para la crema
v 2 huevos
v 70 gr de azúcar
v 150 gr de queso mascarpone
v 150 ml de nata para montar (35% materia grasa)
v 2 tazas de café solo
v 3 cucharadas de leche desnatada
v 2 cucharadas de chocolate en polvo
Y ahora vamos con la elaboración.
Lo primero, que vamos a hacer es poner a calentar el horno con calor arriba y abajo, sin ventilador, a 150 grados.
Mientras se calienta el horno prepararemos el bizcocho, comenzaremos batiendo los huevos con el azúcar y la vainilla; es mejor que utilicéis para batirlos un robot de cocina y si tiene pie mejor, porque necesitamos que cuadripliquen su volumen, lo que nos llevará entre 10 y 15 minutos, yo los tuve 15 minutos para que estuvieran bien espumosos.
Una vez batidos los huevos, tamizaremos la harina y la añadiremos poco a poco a los huevos, con movimientos envolventes, para que no pierdan aire; ya que como veréis esta receta no lleva levadura.
Una vez  integrada la harina, prepararemos la bandeja para el horno, yo utilicé una de 30×20 cm, pero podéis utilizar la que tengáis por casa, siempre y cuando no sea muy estrecha, ya que queremos que quede una capa finita de bizcocho. Untaremos la bandeja con un poco de mantequilla o spray antiadherente, la cubriremos con papel vegetal y verteremos la masa. Daremos unos golpes suavemente a la bandeja, para que se asiente la masa y la introduciremos al horno.
Este bizcocho se hace muy rápido al ser tan fina la capa, así que tenéis que estar al tanto, el mío estuvo listo en 9 minutos. Para comprobar que esté hecho pincháis un poco en el centro y si sale limpio ya lo tenemos. No os preocupéis si veis que esta muy blanquito, ya que si se os dora quedará muy seco.
Una vez listo, apagamos el horno y  desmoldaremos el bizcocho y lo dejaremos enfriar sobre un paño húmedo, de esta manera el bizcocho nos quedará mas húmedo.
Mientras se enfría el bizcocho prepararemos la crema, para ello primero, separamos las claras de las yemas. Montaremos las claras a punto de nieve y las reservamos.
 
En un bol aparte, mezclaremos las yemas con el mascarpone hasta que se integren completamente y reservamos.
Y, por último, batiremos la nata con el azúcar hasta que quede montada, con cuidado de no pasarnos y hacer mantequilla.
Mezclaremos las claras con el mascarpone poco a poco y con movimientos envolventes, hasta que queden integrados y luego, iremos añadiendo poco a poco la nata con movimientos envolventes hasta que se integren. Luego pasamos la crema a una manga pastelera y reservamos en la nevera.
Nos quedará preparar el café, os recomiendo que sea de cafetera y que lo hagáis intenso. Una vez hecho, le añadiremos la leche y dejaremos que temple. Si no os gusta mucho el sabor intenso del café, podéis añadirle un poco más de leche. O, incluso, si queréis hacer una versión para los peques, podéis hacerlo con chocolate soluble, en lugar de café.
Ahora vamos a preparar los bizcochos, para ello cortamos 6 porciones con un aro, pero si no tenéis,

podéis utilizar el mismo vaso donde vayáis a montar el Tiramisú. Sumergiremos los bizcochos en el café y escurriremos el exceso de café, es suficiente con que queden un poco húmedos.

Y, ya solo nos quedará el montaje. Comenzaremos poniendo una capa de crema en la base, encima uno de los bizcochos, otra capa de crema, un bizcocho y una última capa de crema. Para acabar, espolvorearemos un poco de chocolate en polvo por encima, con ayuda de un colador y ya estará. Sólo faltará que enfríe, para ello lo introduciremos en la neveta, durante unas 3 horas por lo menos.
Con las cantidades que os he dado os dará para tres vasos de Tiramisú; pero si sois más siempre podéis hacer el doble de cantidad.
¡Espero que os guste y os animéis a probarlo!


Risotto de setas y otras reflexiones



¡Buenos días!
De nuevo me paso por aquí para traeros una nueva receta, que si vistéis mi Instagram la semana pasada sabréis cuál es su ingrediente estrella: las setas. Y, es que si algo me encanta del Otoño es que llega la temporada de setas. Durante el resto del año se pueden encontrar en algunas tiendas, pero siempre es más complicado encontrarlas y con tanta variedad.
La pasada semana cuando fui a hacer la compra y en el supermercado, ya tenían un montón de tipos y en grandes cantidades, así que no me pude resistir y llevarme unas cuantas. La verdad, es que las cogí sin pensar siquiera en qué receta hacer, pero cuando llegué a casa y me puse a mirar qué podía hacer, me decanté por este riquísimo risotto, que aún no había compartido con vosotros y eso no podía seguir así.
Sé que el risotto es un poco laborioso y entretenido, pero vale la pena hacerlo de vez en cuando, porque el arroz queda muy meloso,  y las setas le dan muchísimo sabor.
Tendría que haberos subido la receta el domingo, pero después de los acontecimientos del día, la verdad que no tuve ganas suficientes como para ponerme a acabar la entrada. No voy a entrar en temas políticos, ni voy a inclinarme hacia ningún bando, pero a estas alturas en pleno siglo XI, en un estado que se supone democrático y de derecho, me parece realmente lamentable tener que ver las represalias violentas y desproporcionadas que se han tomado contra personas que se manifiestan de manera pacífica; y dejando de lado la actitud que han tomado ambos bandos, me parece lamentable que como siempre lo acabe pagando el pueblo. No voy a entrar mucho más en el tema, porque luego todo se malinterpreta, pero no podía dejar de comentarlo.



Ahora ya sí, os dejo con los ingredientes  de esta receta que estoy segura que os va a encantar.
 
v 230 gr de champiñones
v 110 gr de gírgolas
v 90 gr de shitake
v 130 gr de champiñones Portobello
v ½ l de caldo de pollo o verduras
v ½ de agua mineral
v 60 gr de cebolla (1 cebolla aproximadamente)
v 1 ajo negro
v 60 gr de mantequilla sin sal
v 225 gr de arroz redondo
v 125 ml de vino blanco
v Sal
v Pimienta blanca
v Nuez moscada
v 85 gr de parmesano rallado
Y ahora vamos con la elaboración.
Lo primero  que vamos a hacer es poner el caldo junto con el agua en una olla a fuego bajo para que se vaya calentando. Utilizo mezcla de caldo y agua para que no le quite mucho el sabor a las setas, pero si ponéis un caldo suavecito podéis utilizar sólo  1 litro de caldo, sin añadir el agua. Es importante que el caldo lo tengamos caliente y lo mantengamos así para ir añadiéndolo al arroz, ya que sino le cortamos la cocción.
Lo siguiente que vamos a hacer es lavar bien las setas y las laminarlas. Trocearemos la cebolla y picaremos también el ajo; si no tenéis ajo negro, podéis utilizar ajo blanco, pero el negro le da un poco de sabor sin repetirse ni destacar sobre el resto de sabores.
Con esto ya podremos comenzar con el arroz, lo primero que haremos será poner una olla con la mitad de la mantequilla a fuego medio. Una vez fundida la mantequilla, añadiremos el ajo y cuando se haya sofrito un poco, añadiremos la cebolla y bajaremos un poco el fuego para que se vaya pochando poco a poco.
Una vez pochada la cebolla, pondremos de nuevo el fuego medio e iremos añadiendo las setas; yo puse primero los champiñones y una vez se había evaporado la mayoría del agua, añadí los portobello e igual con el resto, para así evitar que se cocieran las setas si las ponía todas juntas, ya que sueltan muchísima agua.
Una vez se haya evaporado toda el agua de las setas y comienzan a dorarse un poco, reservamos la mitad de las setas en un plato y, añadimos el arroz con el resto de setas, removiendo continuamente para que no se pegue ni queme, durante unos 4 minutos, aproximadamente.
Pasado el tiempo, vertemos el vino blanco y removemos bien hasta que se evapore, momento en el que ya podemos comenzar a añadir el caldo poco a poco, removiendo continuamente, para que no se nos pegue al fondo. Es importante ir añadiendo poco a poco el caldo, para no pasarnos.
Tardará más o menos unos 13 minutos en estar listo el arroz, pero lo mejor es que lo vayáis probando para dejarlo justo en el punto que os guste, aunque yo os recomiendo que lo dejéis un poco al dente.
Una vez tengáis el arroz listo, añadís el resto de mantequilla y la mitad de las setas que habíamos reservado y el parmesano rallado, removemos, tapamos la olla y lo dejaremos reposar 5 minutos antes de servir.
Para servirlo, yo lo puse en un aro con parte de las setas que habíamos reservado y un poco de queso parmesano por encima.
¡Espero que os guste y os animéis a probarla!


Mi nueva perdición: Mousse de Nutella



¡Buenas!
Ya estoy aquí una semana más con una nueva receta y de vuelta al dulce, lo siento por este boicot a vuestras dietas, pero es que tenía que compartir esta receta sí o si.
Ya hacia tiempo que le daba vueltas a probar de hacer una mousse de chocolate, aunque tengo que reconocer que su textura no es de las que más me llama, porque prefiero antes un buen bizcocho.
Antes de hacerla tuve mis dudas sobre si hacerla con chocolate negro o Nutella, aunque la decisión fue fácil, como imaginaréis si me conocéis y, es que la Nutella es mi perdición…
Estaba dudando entre hacer una mousse de las de toda la vida en vaso, más ligerita o probar a hacerla en tarta. Finalmente, me decidí por la tarta y es que quedan tan vistosas y resultonas, que cualquiera diría que podría haber salido de una pastelería.
A parte de la mousse, que obviamente, es importantísima, es muy importante el molde para que al desmoldarla quede perfecta, como de revista.
Yo ya hacía tiempo que le daba vueltas a un molde de Lékué desmontable, que tiene la base de cerámica y el aro de silicona y, finalmente, me decanté por él. Fue un gran acierto, porque va de fábula, se limpia muy fácilmente y los bordes quedan lisísimos, ya que es muy fácil de desmoldar.
Si no tenéis un molde similar, podéis utilizar uno desmontable de los de toda la vida y por la parte interior del aro ponerle una cinta de acetato, para que no se os pegue y os queden los laterales bien lisos.
Tengo que confesar que después de probar esta mousse me parece que me voy animar a hacer más tartas de este estilo, que no necesitan horno y cuya elaboración es sencillísima. Ahí lo dejó, avisados estáis.
¿Además sabéis que es lo mejor? ¿Que podéis hacerla fácilmente sin gluten!


Supongo que ya os habré puesto los dientes largos, así que os dejo con los ingredientes que necesitaréis.


·      Para la base:
v 225 gr de galletas (normales o sin gluten)
v 110  gr de mantequilla sin sal
v 1 cucharada de azúcar moreno
·      Para la Mousse:
v 16 gr de gelatina neutra (en polvo o equivalente en láminas)
v 70 ml de agua fría
v 400 ml de nata líquida (35% materia grasa) bien fría
v 270 gr de Nutella
v 18 ml de leche desnatada
v ¼ cucharada de esencia de avellana
·      Para decorar:
v 125 gr de crocante de almendras
Y ahora vamos con la elaboración.
Lo primero que vamos a hacer es preparar la base. Picaremos las galletas con una picadora, o también podéis meterlas en una bolsa tipo zip y pasarle por encima un rodillo de cocina. A mi me gusta más la segunda opción, ya que las galletas no quedan tan picadas o queda un poco más crujiente la base.
Fundimos la mantequilla al microondas, con cuidado que no se nos queme, y una vez fundida la mezclamos con las galletas y el azúcar.
Una vez lo tengamos todo mezclado lo pondremos sobre la base de nuestro molde que habremos cubierto con un poco de papel de horno. Es importante prensar bien la base, para que quede bien lisa y no se nos desmonte después. Una vez prensada, la reservaremos en la nevera para que se vaya endureciendo, mientras preparamos la mousse.
Para la mousse, comenzaremos preparando la gelatina; en un bol pequeño mezclaremos la gelatina con el agua bien fría hasta que se integren y dejaremos reposar durante unos 10 minutos, aproximadamente, mientras preparamos el resto de ingredientes.
La nata líquida la tenemos que tener bien fría, que no congelada eh! Si hace mucho calor, podéis incluso poner el bol en que la montaréis unos 5 minutos antes en el congelador.  Para montar la nata lo mejor es un robot de cocina o batidora de varillas, pero si os atrevéis podéis hacerlo a mano… Tenéis que montar bien la nata, pero ojo con pasaros que no queremos que nos quede mantequilla, es mejor ir poco a poco. Una vez montada la nata la reservamos.
Calentaremos unos 30 segundos a potencia baja la Nutella, para que quede más líquida y la mezclaremos con la leche que también habremos calentado un poco, hasta que queden integradas.
La gelatina que habíamos preparado ya debería estar lista, veréis que queda un poco dura. La calentaremos unos 30 segundos al microondas hasta que quede líquida.
Ahora mezclaremos la gelatina con la Nutella hasta que se integren, perfectamente.
Y, ya por ultimo nos queda mezclar la Nutella con la nata, este es el paso más complicado, porque tenemos que tener paciencia e ir añadiendo poco a poco la Nutella a la nata y mezclando con movimientos envolventes, para no perder la textura. Es muy importante ir poco a poco, porque sino perderemos el aire de la nata y nos quedara una mousse mucho más densa.
Una vez integrada toda la Nutella, pasamos la mousse al molde que habíamos reservado en la nevera con la galleta y lo introducimos de nuevo en la nevera. Si no tenéis un molde desmontable como el que os enseñaba, lo mejor es que optéis por uno de silicona o por uno desmontable y le acopláis una cinta de acetato, como os explicaba antes.
La mousse tardará unas 3 horas en estar lista.
Yo para la decoración opté por un poco de crocante de almendras por encima, que lo puse en una capa finita cuando la mousse llevaba una hora en la nevera  y luego la volví a introducir en la nevera. Pero, si no os apasiona el crocanti, podéis optar por un poco de nata o una ganache de chocolate, que también tiene que estar muy rica. Si optáis por la nata, lo mejor es esperar a que pasen las tres hora, mientras que si optáis por el ganache, lo podéis poner pasado una hora, como con el crocante.
Pero, ¿Sabéis que es lo mejor del crocanti? Que, normalmente, las almendras vienen un poco caramelizadas y pasadas las horas van humedeciendo un poco la tarta con el caramelo y queda… sin palabras, tremendo!!!
Es importante que lo conservéis en la nevera, ya que como esta rico es bien fresquito y además al llevar nata no aguanta mucho fuera de la nevera.

¿Os he dado razones suficientes para que os animéis a probarla?