La receta que cayó en el olvido: Tiramisú



¡Buenos días!
Ya estoy de nuevo por aquí, de nuevo con una receta dulce. Hoy os traigo una receta que hace muchísimo que no hacía, que me encanta y no había compartido todavía con vosotros.
Se trata de un Tiramisú, pero no uno cualquiera y es que os traigo una versión sin gluten y 100% artesanal, nada de utilizar bizcochos de soletilla o similares, os enseñaré a prepararlo entero.
Esta receta, como os decía antes, hacía muchísimo que no la preparaba porque antes la hacía en cantidades industriales y al final acabábamos un poco saturados de ella; hasta el punto que mi marido casi ni lo probaba y yo pillaba unos rebotes que pa qué, así que poco a poco me fui olvidando de ella.
Al cabo de unos años, la llevé un día en Nochebuena y triunfó hasta el punto de que no se comieron los turrones y un tío mío, no muy espléndido por lo general, me dijo que era el mejor Tiramisú que había probado, que sabía a café de verdad. Aún no me lo creo.
Aunque pasadas las Navidades, volvió a caer en el olvido la receta. Hasta que hace una semana volví a acordarme de ella, pero no quería que mi marido lo aborreciera otra vez, así que pensé en hacer una versión más pequeña.
Me puse a buscar bizcochitos sin gluten para hacerla, pero era como buscar una aguja en un pajar y es que no encontraba nada que valiera la pena, así que pensé en hacer yo misma un bizcocho y luego cortarlo en pequeñas porciones. El bizcocho quedó riquísimo, ni las migas quedaron y nadie diría que era sin gluten.
Sinceramente, el resultado no pudo ser mejor, estaba igual de rico que lo recordaba o incluso mejor y es que queda mucho más rico con este bizcocho, ya que absorbe mejor el café y queda muy impregnado, una delicia.
Me encantó la idea de presentarlo en vasos, porque cuando lo hacia en una bandeja era todo un problema servirlo y que quedara más o menos presentable, mientras que en los vasos queda muy bonito y listo para comer.
Imaginaros cómo triunfó, que este fin de semana lo he vuelto a hacer, a petición de mi marido!!!
Si después de esto aún no os habéis animado a preparar este Tiramisú, ya no sé qué puedo hacer para convenceros…



Ahora ya sí, os dejo con los ingredientesde esta receta:
·      Para el bizcocho
v 3 huevos
v 80 gr de azúcar blanco
v 1 cucharadita de vainilla en pasta
v 20 gr harina de maíz
v 60 gr de harina de arroz

·      Para la crema
v 2 huevos
v 70 gr de azúcar
v 150 gr de queso mascarpone
v 150 ml de nata para montar (35% materia grasa)
v 2 tazas de café solo
v 3 cucharadas de leche desnatada
v 2 cucharadas de chocolate en polvo
Y ahora vamos con la elaboración.
Lo primero, que vamos a hacer es poner a calentar el horno con calor arriba y abajo, sin ventilador, a 150 grados.
Mientras se calienta el horno prepararemos el bizcocho, comenzaremos batiendo los huevos con el azúcar y la vainilla; es mejor que utilicéis para batirlos un robot de cocina y si tiene pie mejor, porque necesitamos que cuadripliquen su volumen, lo que nos llevará entre 10 y 15 minutos, yo los tuve 15 minutos para que estuvieran bien espumosos.
Una vez batidos los huevos, tamizaremos la harina y la añadiremos poco a poco a los huevos, con movimientos envolventes, para que no pierdan aire; ya que como veréis esta receta no lleva levadura.
Una vez  integrada la harina, prepararemos la bandeja para el horno, yo utilicé una de 30×20 cm, pero podéis utilizar la que tengáis por casa, siempre y cuando no sea muy estrecha, ya que queremos que quede una capa finita de bizcocho. Untaremos la bandeja con un poco de mantequilla o spray antiadherente, la cubriremos con papel vegetal y verteremos la masa. Daremos unos golpes suavemente a la bandeja, para que se asiente la masa y la introduciremos al horno.
Este bizcocho se hace muy rápido al ser tan fina la capa, así que tenéis que estar al tanto, el mío estuvo listo en 9 minutos. Para comprobar que esté hecho pincháis un poco en el centro y si sale limpio ya lo tenemos. No os preocupéis si veis que esta muy blanquito, ya que si se os dora quedará muy seco.
Una vez listo, apagamos el horno y  desmoldaremos el bizcocho y lo dejaremos enfriar sobre un paño húmedo, de esta manera el bizcocho nos quedará mas húmedo.
Mientras se enfría el bizcocho prepararemos la crema, para ello primero, separamos las claras de las yemas. Montaremos las claras a punto de nieve y las reservamos.
 
En un bol aparte, mezclaremos las yemas con el mascarpone hasta que se integren completamente y reservamos.
Y, por último, batiremos la nata con el azúcar hasta que quede montada, con cuidado de no pasarnos y hacer mantequilla.
Mezclaremos las claras con el mascarpone poco a poco y con movimientos envolventes, hasta que queden integrados y luego, iremos añadiendo poco a poco la nata con movimientos envolventes hasta que se integren. Luego pasamos la crema a una manga pastelera y reservamos en la nevera.
Nos quedará preparar el café, os recomiendo que sea de cafetera y que lo hagáis intenso. Una vez hecho, le añadiremos la leche y dejaremos que temple. Si no os gusta mucho el sabor intenso del café, podéis añadirle un poco más de leche. O, incluso, si queréis hacer una versión para los peques, podéis hacerlo con chocolate soluble, en lugar de café.
Ahora vamos a preparar los bizcochos, para ello cortamos 6 porciones con un aro, pero si no tenéis,

podéis utilizar el mismo vaso donde vayáis a montar el Tiramisú. Sumergiremos los bizcochos en el café y escurriremos el exceso de café, es suficiente con que queden un poco húmedos.

Y, ya solo nos quedará el montaje. Comenzaremos poniendo una capa de crema en la base, encima uno de los bizcochos, otra capa de crema, un bizcocho y una última capa de crema. Para acabar, espolvorearemos un poco de chocolate en polvo por encima, con ayuda de un colador y ya estará. Sólo faltará que enfríe, para ello lo introduciremos en la neveta, durante unas 3 horas por lo menos.
Con las cantidades que os he dado os dará para tres vasos de Tiramisú; pero si sois más siempre podéis hacer el doble de cantidad.
¡Espero que os guste y os animéis a probarlo!


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